regresar a menu anterior [ soundtracks ] [ rock en español ] [ anglo rock ] [ todo lo contrario ] [ sitios ] [ eventos ] [ clasificados ] [ tienda ]
CON EL ANDAR DEL CAMELLO
¿CAMEL EN MÉXICO?
por Sr. González
 

Hace algunos meses Plinio Santos, director de rock.com.mx, me anticipó información sobre los conciertos que Camel realizaría en la ciudad de México, mismos que se dieron este fin de semana en el Salón 21. Saberlo me emocionó mucho.
Después de todo, yo como músico, le debo mucho a su trabajo. Pero nunca hubiese imaginado que asistir a uno de estos eventos, rebasaría cualquiera de mis expectativas. Ya en alguna ocasión comenté, cuando escribí en este espacio de la última visita que nos hicieran los italianos del Banco del Mutuo Soccorso, que para un adolescente latinoamericano y fanático del rock progresivo durante los años setentas (como me tocó vivirlo a mi), pensar en ver a nuestras bandas favoritas era algo prácticamente inalcanzable.
Sobre todo en el México de esa época con su oscurantismo rockero, sostenido por las autoridades y los medios de comunicación de aquel entonces. La cosa ha cambiado muchísimo. De un tiempo para acá, Sol & Deneb Productions han estado haciendo conciertos de leyendas del rock progresivo, logrando con esto, saldar algunas cuentas pendientes. Nunca es tarde.

NO ANDABA MUERTO
Camel, una de las súper bandas de entonces, siguió en activo después del auge del también llamado rock sinfónico. El único miembro sobreviviente de la formación original, Andrew Latimer, confirmó su ya probado talento como guitarrista y compositor con el correr de los años ochenta. Sorteando toda clase de obstáculos, finalmente fundó Camel Productions a principios de los años noventa y ha sacado ocho discos desde entonces en forma independiente que se suman a la veintena de discos sacados anteriormente por EMI y Decca. No perdería así, su status de banda de culto el cual conserva hasta nuestros días. De esta forma, cual conjunción de estrellas, todo coincidió para que la ciudad de México y Chihuahua quedaran incluidas y ,cerraran así, la primera gira latinoamericana de esta agrupación. Apenas me enteré de que los boletos estaban a la venta, compré el mío.

LA ENTREVISTA
A Plinio le avisaron de la conferencia de prensa que Latimer y compañía iban a dar en el sur de la ciudad el sábado 7 por la mañana y me pidió que lo acompañara. Quería que lo asesorara en las preguntas que les iba a formular. Le dije inmediatamente que si. Desempolvé mis viejos LP?s y acudí a la cita. Se encontraban ahí Andy Latimer, Colin Bass y Denis Clement. En vivo y en directo. Me sorprendió el poco nivel de las preguntas que formulaban algunos de los reporteros. Cuando uno de estos cuestionamientos estaba a punto de desquiciarnos a músicos y presentes, Plinio tomó la palabra y le preguntamos a Andrew si alguna vez había compuesto algo para cine y, de no ser así, si le gustaría hacerlo. La cara le cambió. Fue una pregunta que tenía que ver con la cualidad descriptiva de su música. Contestó que había hecho alguna vez algo para un documental y que si, que le gustaría mucho hacerlo, aunque lo considera un trabajo un poco estresante. Las preguntas siguieron. A veces, estas parecían más halagos de fans que cuestionamientos interesantes (y eso que no niego mi calidad de fan en esa conferencia). En un nuevo turno le preguntamos como se sentía en el terreno independiente. Su respuesta nos dejó boquiabiertos a Plinio y a mi. Cuando terminó, parecía que yo había contestado la pregunta que repetidas veces me han hecho desde que produzco mis propios discos. Dijo sentirse muy bien en ese terreno, que actuaba con mucha libertad creativa y que el contacto con sus seguidores era más directo que nunca. No me podía sentir más identificado. No solo admiraba su música sino que, guardando las distancias, compartíamos las mismas ideas en cuanto al manejo de nuestro trabajo. Cuando terminó la conferencia, hice mi cola entre reporteros-fans para que los músicos firmaran mis discos. Aproveché para darle mis dos trabajos como solista a Latimer que recibió de buena gana y los guardó en su maleta. Le comenté también que me gustaba mucho el tema Ice, mientras firmaba el I can see your house from here. Había comenzado el primero de varios sucesos inolvidables para mi.

FRENTE A FRENTE
Fui al segundo de los conciertos, el domingo 8, porque encontré mejor lugar ese día. Cuando me senté, me percaté por los amplificadores en el escenario, que tendría al mismísimo guitarrista enfrente. La asistencia comprendía a varias generaciones, pero predominaban los cuarentones y treintañeros como yo. Poco a poco se llenó la sala y la gente impaciente, por momentos aplaudía y gritaba para que comenzara el concierto. Pasadas las 8:30 de la noche comenzó el concierto. Salieron Guy Le Blanc, Colin Bass, Denis Clement y el último en salir a su lugar y el más alto de todos fue Andrew. Los recibimos con un largo aplauso. Finalmente estábamos frente a frente. Comenzaron a tocar y desde el primer acorde, la emoción no dejó de hacerme sentir un nudo en la garganta. El sonido era bastante aceptable y la maestría de Latimer se impuso. Tocaron piezas que casi alcanzan los treinta años de haber sido compuestas. Rahayder, del disco Snow Goose, provocó la respuesta efusiva del público. Los músicos en el escenario y, sobre todo Colin Bass (viejo compañero de batalla de Latimer), se mostraban sorprendidos por la reacción de la gente. Yo creo que no están acostumbrados a un público tan expresivo. En lo personal, me transporté a la época en que empecé la universidad y dejaba que la pieza Ice me pusiera la piel chinita, entonces en disco y ahora en vivo, con una interpretación melancólica y maravillosa. Tocaron una hora prácticamente instrumental con piezas de los discos Mirage, Moonmadness y su más reciente producción Rajaz, con pequeñas intervenciones cantadas por Bass, pero sin que hubiésemos escuchado aun la grabe voz de Andrew, lo cual no evitó la conexión con su público, manejando un lenguaje no verbal que yo atribuyo a las tablas y el carisma de este gran artista. Todos podíamos sentir que nos miraba, que nos saludaba y dedicaba parte de algún solo. Los mensajes auditivos y las expresiones de este hombre llegaron a embriagar a la audiencia que gritaba y aplaudía cuando la emoción ya no cabía en ella. Los demás integrantes, también ganaron la simpatía de todos nosotros con la calidad, la técnica y el esmero con el que tocaban. De pronto, todos se reunen en el centro del escenario y entonan una versión de Cielito Lindo en donde anunciaban un intermedio. Las risas no se hicieron esperar. En el ínter, los comentarios entre los asistentes coincidían en la gran calidad de músicos y en los recuerdos que nos provocaban algunos de esos temas. El ambiente era verdaderamente feliz. Cuando Camel volvió, tocó un bloque de canciones acústicas de la etapa ochentera, principalmente del Stationary Traveller y la voz de Andrew se hizo presente. El cambio de los arreglos demostró que las buenas canciones lo son, más allá del estilo en que las toquen. En esta ocasión tomaban un aire folk. La intensidad subió y volvieron a los instrumentos con los que empezaron. Cada nota en su lugar y un sentimiento que contrasta tremendamente con lo que estamos acostumbrados a escuchar en últimas fechas. Luego de dos horas, llegó el final con temas del Dust and Dreams y como era de esperarse los hicimos regresar. Volvieron para tocar Lady Fantasy del disco Mirage. La gente brincaba y cantaba y los músicos dieron lo mejor de si.

LA REFLEXION
¿Porqué la buena música como la que estábamos escuchando estará destinada al olvido ó al undergrownd? Es injusto. Para todos es injusto. Cuando creíamos que ya habían dado todo, nos seguían dando más y más. Guy en los teclados, Denis en la batería, ¡Colin, Colin! le gritábamos al bajista y unos de los mejores guitarristas que haya dado la historia del rock, Andrew Latimer. Sin duda es el concierto más emotivo que me haya tocado ver en la vida. Antes que ellos y otras bandas de su generación, la música era distinta. Ellos crearon un sonido que perdura hasta hoy y tuve la fortuna de oirlos y verlos.
Escribo esto con verdadera emoción,
Sr. González (el músico ahora y el fan para siempre).
9 de abril del 2001.

DISCOGRAFÍA de CAMEL
Camel On The Road 1972
Camel 1973
Mirage 1974
Snow Goose 1975
Moonmadness 1976
Raindances 1977
Breathless 1978
The Live Record 1978
I Can See Your House From Here 1979
Nude 1981
Chameleon 1981
Camel On The Road 1981
Single Factor 1982
Camel On The Road 1982
Stationary Traveller 1983
Pressure Points 1984
The Collection 1985
Compact Compilation 1986
Landscapes 1991
Dust And Dreams 1992
Echoes 1993
Never Let Go 1993
Harbour Of Tears 1996
Coming Of Age 1997
Master Series
Rajaz 1999
'73-'75 Gods Of Light

Para más información de Camel:
CAMEL PRODUCTIONS www.camelproductions.com/
MOONMADNESS home.online.no/camel/


www.rock.com.mx 2001