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Il Balletto Di Bronzo en la Ciudad de México 30 de septiembre de 2006 Texto: Pamela Escamilla / rock.com.mx © octubre 2006
La emoción de escuchar a Il Balletto se apoderaba de los muchachos mientras una se topaba con un colega y la otra fantaseaba con adquirir el foro, el destino las unió con las mismas personas a las que conocieron tres años atrás y de repente ya estaban en un brillante palco con excelente vista. El concierto inició con gran fuerza, momento en que los músicos invitados ostentaron ser dignos de la banda y el escenario -claro que ya habían dejado claro que estaban "bien caras", en lo que hasta Jimmy y el colega concordaron-. En la primera parte de esta presentación se interpretaron canciones nuevas que Leone aseguró no habían sido tocadas ni en Italia, entre las cuales había una oda a su ciudad natal: Nápoles. Después de seguir gozando de la teatralidad de Gianni -regaló un sostén rojo, puso sellos al por mayor, y alborotó muchos hasta que fueron expulsados del teatro-, un bajista que ni se inmutaba al tocar mejor que cualquiera y un baterista expresivo y exacto, llegó el momento esperado: "Ys", la máxima obra del rock progresivo (según bastantes personas) fue retomada casi en su totalidad. Hacia el final de la presentación, después de un cambio de vestuario de Leone -a uno más brillante que el otro- y mini interpretaciones de canciones del mundo, entre las que destacaron "La Malagüeña" y "Bésame mucho", el divo (sólo con su voz y su teclado) nos deleitó con algo de "Vero", su material solista, y "La tua casa comoda", entre otras complejas pero pegajosas piezas. Todos salieron de las tierras de "La tigresa" con un gran sabor de boca: el placer que dan las canciones -nuevas y viejas-, el glamour, y el simple ritual de un espectáculo musical superaron las expectativas de la mayoría. Fuera del proyector fuera de foco que sólo durante unos minutos nos mantuvo interesados, la velada fue perfecta. Esa noche terminó en otro lado, el colega se unió a la fiesta post-Gianni, pero ningún asistente a ésta pudo festejar tanto como nosotros ya habíamos gozado.
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