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Los Piojos ... en el Vive Latino Por Servicios Clandestinos / rock.com.mx abril 2007
Los Piojos comenzaron a tocar por ahí de 1988 en al barrio de Palomar, provincia de Buenos Aires. La localidad es famosa por ser la sede del Colegio Militar y por ser la cuna de otros grupos y artistas como Gustavo Santaolalla y Los Divididos (rock), además de Javier y Walter Mallosetti (jazz) entre muchos más. Comenzaron como todas las bandas, un grupo de amigos se juntaba a jugar futbol, que vivían juntos y tocaban su música; su expectativa era más bien lúdica. Desde el principio, su colorida mezcla de rock clásico con elementos típicos del folclore rioplatense como el candombe y el tango los destacaron del resto. Por lo menos estructuralmente, porque en esos tiempos tocaban para audiencias de 20 personas, casi todos amigos. Pero así se forjan las leyendas, empezando de cero, creciendo con sus primeros seguidores, picando piedra y aferrándose a un sueño. Así, en 1991 llegó su primer gran concierto en el marco del Festival de la Música Antirracista de Países del tercer Mundo, en París. Un año más tarde llegó Chac tu chac. Su público empezó a crecer de a poco. Ya iban 100, a veces más, coreaban sus temas, colgaban algunas banderas (práctica muy arraigada allá) y organizaban el slam. En el 94 llegó Ay ay ay, su segundo disco. Uno que por cierto le dedicaron al10, a Diego Maradona, lo que marcó el inicio de una relación de amor entre banda y futbolista. Dos años más tarde apareció Tercer arco, el primer disco de la banda en realmente abrirse camino entre el gran público. En la gira de promoción tocaron por primera vez en el legendario Estadio Obras Sanitarias. En ese disco venía el tema que todo mundo ha escuchado, ya sea en la radio, ya sea viendo un partido de futbol: “Maradó”. “Cuando se caigan a pedazos las paredes de esta gran ciudad, cuando no queden en el aire más cenizas de lo que será, que será. Maradó, Maradó”. Con 1998 llegó Azul. Con aquella placa visitaron el DF y Guadalajara, aunque con poca repercusión. En 1999 regresaron a Obras y un capítulo se cerró: Diego Maradona se subió al escenario y le regaló a Andres Ciro el último par de botines que usó jamás. Desde ese día, cuando la banda entona “Maradó”, ese par de zapatos cuelga con orgullo desde el pedestal del micrófono. En ese mismo año crearon su propio sello discográfico (Farolito Records) y grabaron un disco nuevo, Ritual. Con el 200º llegó Verde paisaje al infierno. Algunos conciertos de aquella gira ya eran en estadios como el del Club Atlético Atlanta, para 30 mil personas y luego en el estadio de Huracán, para 35 mil. Algunas de esas presentaciones se convirtieron en el disco en vivo Huracanes en luna plateada. Para la nueva década ya eran el acto principal del Cosquín Rock de cada año, giraban por España y eran un acto monumental. En el 2003 editaron lo que hasta ahora es su más reciente producción (un disco nuevo estará listo para agosto) llamado Máquina de sangre. Ese año, ese diciembre, 70 mil personas coronaron en el Monumental de River Plate lo que ya se sabía: Los Piojos convocan a más gente que ninguna otra banda argentina. Con todo, son un grupo de gente que empezó de abajo y que por tanto, no teme arriesgar una vez más. Vendrán a México dentro del Vive Latino, pero regresarán más adelante, con la humildad de los grandes, a tocar en donde sea necesario para repetir su hazaña y trascendencia. Este año encabezan el Festival Quilmes Rock.
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