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Por Claudia Mancera
No simpre existe lo mismo en la música; hay veces que elementos de diferente origen o distinto signo se unen, coinciden o hasta chocan y el resultado es la creación de una nueva posibilidad auditiva.
Zbigniew Paleta y Felipe Souza son artistas que vienen de orígenes distintos y aun opuestos, pero han caído en una zona común en las que las particularidades abullen como un caldero.
La música clásica se funde con el blues, el folklore polaco se reconoce con el tango en los terrenos del rock, el pop se vuelve a aceptar experimental y todo concluye en los vastos territorios del jazz. No, no es new age, no es jazz fusión, no es pop, no es rock ni blues. Es la música de Zbigniew y Felipe, la de sus mundos interiores, la de su zona común / tierra de nadie.
Si no hay nada hay silencio; aunque haya ruido. si hay algo vivo hay música.
Un violín no cuenta historias, ni siquiera cuando en diálogo intenso con una guitarra los que estamos oyéndolos creemos imaginar una secuencia en la que juraríamos que hay cosas dichas. Las cosas dichas de cuando dos creadores de alegría se valen de sus instrumentos para declarar lo que está ocurriendo en ese preciso instante.
Los sentimimientos, las emociones que desde siempre han tenido el poder de congragarnos con lo que no es necesario pero sin lo que no podríamos vivir. El Dúo Paleta-Souza y sus músicos invitados me han devuelto la sorpresa de asistir al acto creador. No, no se trata de un concierto esperado; no vamos a oír lo que conocemos. No nos piden que juzguemos la pureza de sus interpretaciones, nos convidan a oírlos hacer música. Nos convocan a escuchar su repertorio propio y as caprichosas evocaciones de la riqueza musical de su memoria, las clásicas de las clásicas o las clásicas del jazz o las profundas corrientes de la música popular.
Son virtuosos pero sólo es parte caudal con que la fiesta se solventa; la fista es el puente que tienden entre el sonido y nosotros que nos olvidamos de todas las cosas para apropiarnos de algo nuevo.
Paleta-Souza
Zbigniew Paleta
Destaca su música de Blanco cinta en la que ademas de ejecutar brillantemente su parte el violín, se desempeño como director musical. Blanco difiere de las otras películas de la trilogía Tres colores (Blanco, Rojo y Azul), la musicalización de otros filmes, como el Jardín Secreto y Obsesión.
También trabajó con la cantante Ewa Demarczyk, ha participado en la musicalización de los filmes mexicanos como Agua para Chocolate.
Felipe Souza
La confusión crece si abordamos sus incontables contribuciones (diarias) en jingles usados en televisión y radio en todo el continente. Con todo, la gota que derramo el vaso, es su participación en grabaciones de artistas que van de Federíco Alvares del Toro a Mijares.
todo esto puede causar inestabilidad mental en cualquier críterio de música, al punto de requerir ayuda profesional. a pesar de ello, siempre habrá esperanza. Felipe parece haber alcanzado la paz mental asociándose con el violinista polaco Zbigniew Paleta, creando su proyecto más camaleónico: "Paleta Souza", presentandose en diversos foros como el mundialmente famoso Festival Cervantino de Guanajuato, México, logrando resumir públicos cuyas edades fuctúan entre los nueve y noventa años.
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