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Paté De Fuá una buena propuesta La mezcla que hacia falta Por Liz González / Rock.com.mx noviembre 2007
Hace dos años, Yayo González, músico argentino, dirigía ya su propia banda cuando Guillermo Perata –también argentino- capitaneaba su agrupación de jazz tradicional, los Rolling Stompers. Seducido por la idea de grabar en su estudio personal temas de tónica distinta al jazz, Guillermo invitó a Yayo a unir su voz y guitarra a tres piezas, a parte del material discográfico que, sin saberlo en ése instante, se convertiría después en el embrión de la primera producción de Paté de Fuá. Luego se dio la oportunidad de que Yayo asistiera como invitado a una presentación en vivo de Los Rolling Stompers. Ahí dio inicio la magia. La reacción de los espectadores fue mayúscula cuando el esquema musical de “La colegiala” y “Niebla del Riachuelo” rompió la velada con un estilo sin precedentes en México, que no encuentra, de hecho, parecido en algún otro escenario.El éxito orilló al par de amigos a abandonar los proyectos independientes para, de inicio, armar un trío con el excelente acordeonista mexicano, Víctor Madariaga. Pero la belleza de las piezas e interpretaciones se iba estructurando poco a poco, y ambos músicos comenzaron a componer material inspirados por la estética del nuevo proyecto. Muy pronto se fueron integrando músicos de talla inigualable al ensamble…, el baterista Gabriel Puentes de origen chileno y los mexicanos Jorge Luri Molina –contrabajista- y Alexis Ruiz a cargo del vibráfono y de la marimba. Si quisiéramos hablar en términos llanos, Paté de Fuá sería únicamente el nombre que se le da a la versión argentina del Pathé de Foie Gras, de origen francés; en México conocido sólo como pathé. Pero el entorno a Paté de Fuá se lee siempre entre líneas, y entonces Paté de Fuá es la connotación de “dar un toque propio, único e inigualable a algo cuando lo haces tuyo”, cuando le imprimes un sello personal. Paté de Fuá es llevar lo excelso a todo mundo, hacerlo accesible, traspasar fronteras. Es la intención de adueñarse de algo; es una expresión que remite a “lo hecho en casa”, con todo su colorido, propiedad, calidad y esplendor, así es Paté de Fuá y así es su música. Sin demeritar, cuando parece que la música va hacia rumbos que aplican nuevas tecnologías para dar brillo a las notas, ésta agrupación ha decidido tomar el camino opuesto, apuntar a los orígenes, a toda la magnificencia natural que toma como base, por sí sola, una correcta ejecución. El sonido es único, es el resultado de un colectivo internacional que conjuga una cautivadora fiesta de elementos: instrumentos actuales y antiguos: acordeón, bandoneón, banjo, cavaquinho, corneta, bombardino, guitarra, contrabajo, batería, trompeta, vibráfono, marimba y voz. Resultado también de la recuperación musical contendida en otro tiempo, en otros países; en géneros que podrían parecer en desuso: dixieland, valses musette, fox-trot, tarantelas y pasos dobles; en distintos elementos de la música tradicional de diferentes países del mundo: Francia e Italia, presente siempre el carácter del tango y del jazz tradicional.Es cierto, ésta fórmula es ya una promesa, pero vale además mencionar que la multifacética personalidad del grupo se ve enriquecida por la magistral ejecución y lucidez de cada uno de sus integrantes que, no sólo son multi-instrumentistas, se encuentran –indudablemente- entre los mejores artistas de nuestro país y de su país de origen. La interpretación de la música que ha retomado Paté de Fuá exige una pulcritud y excelencia que parece ya en desuso también, y es que para que estos géneros funcionen sólo pueden ser interpretados con precisión y transparencia. Y aquí hay otro punto más de partida, la experiencia maravillosa de escuchar a Paté de Fuá está en el goce que ofrece su música en sí. Es verdad, el discurso no va inscrito necesariamente en palabras, hay pocas letras; pero la complejidad y el nivel de interpretación reivindica el espíritu del músico y su maravilloso encuentro con el instrumento. Por eso no sorprende que la grabación, a cargo de Guille y Yayo, fuera enfermizamente cuidada; que durara más de 8 meses, que se encontraran tantos “aparentes” detalles a corregir y se inventaran nuevas reglas para regrabar una y otra vez cada instrumento hasta obtener “la idealizada mezcla”. Para saber más de Paté de Fuá visita: http://www.patedefua.com/
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