Ludwing van Beethoven (1819)Great Pianist of the 20th Century

Philips Classics se enorgullece en presentar una más dentro de una larga lista de ilustres ediciones musicales: Grandes Pianistas del Siglo XX. Esta edición en 200 discos compactos no es sólo el proyecto más extenso jamás realizado por una compañía discográfica en la historia de la música grabada, sino que constituye también la primera vez en que todas las compañías de discos más importantes han participado en un proyecto desarrollado por una de sus competidoras.

Estos colaboradores, EMI Classics, BMG Classics, Deutsche Grammophon, Decca, Sony Classical, Vanguard Classics y Teldec Classics, por mencionar sólo algunos, se encuentran entre los sellos más destacados de la historia de la música grabada. Tenemos también el honor de que Steinway & Sons haya apoyado este proyecto desde el principio mismo y de que haya decidido convertirse en nuestro patrocinador oficial.

Grandes Pianistas del Siglo XX es una celebración del gran arte; pero es también el resultado de una casta y cuidadosa investigación por parte de todos los que han participado en su creación. Confío en que será portadora de alegría y de conocimiento para las generaciones venideras de amantes de la música del nuevo milenio.

Costa Pilavachi
Presidente del Philips Music Group


El instrumento con un potencial ilimitado

Probablemente, no hay ningún instrumento cuyo uso esté tan extendido en la actualidad como el piano: como fuente inagotable de inspiración artística, un medio para ejercitar la autodisciplina o un amigo en quien se confía para el diálogo íntimo, como un medio para educarse musicalmente e improvisar libremente, o como un instrumento sociable y al mismo tiempo personal, es la primera elección en cualquier lugar del mundo. No obstante, tenemos la tendencia a olvidar fácilmente que el piano no lleva existiendo desde hace tanto tiempo y que su nombre esconde una historia realmente amplia de la producción musical en todo aquello que va desde el dulcemel a la caja de música.

Great Pianists El antiguo término alemán "Clavier" (del que procede el moderno "Klavier", que significa "piano") se refería no tanto a un instrumento específico como a un principio operativo mecánico, como nuestra palabra "teclado". Estos instrumentos sonaban con la ayuda de un sistema de "claves" o teclas y no se hacía ninguna diferencia por el hecho de que estas teclas pusieran en vibración columnas de aire, como en el órgano, o cuerdas que se pulsaban con un plectro, como en el clave. En el siglo XVIII, Johann Sebastian Bach publico composiciones para todo tipo de instrumentos de tecla con el nombre de Clavierübung, y en 1753 su hijo Carl Philipp Emanuel abordó en su Versuch über die wahre Art, das clavier zu spielen (Sobre el verdadero arte de tocar los instrumentos de teclado) tres instrumentos: el clavicordio, el clave y el fortepiano. No fue hasta 1797 cuando, en contraposición a C.P.E. Bach, Johann Peter Milchmeyer tituló su obra didáctica Die wahre Art das Piano-Forte zu spielen (El verdadero arte de tocar el pianoforte). La moderna primacía del piano entre los "teclados" quedaba así asegurada y preparado el camino para el moderno significado genérico de "Klavier", un instrumento de cuerda cuyas notas vienen producidas por golpes de macillos. Habrían de pasar varias décadas, por supuesto, antes de que términos como "Hammerklavier" y "fortepiano" dieran paso a "Flüger" y "piano de cola", y antes de que "Klavier" empezara a aplicarse en concreto al piano vertical.

El primer paso es siempre el más difícil

Las antiguas denominaciones, como "Hammerklavier", "Hammer-flügel" y "Pianino" en alemán y "forte-piano" e incluso "pianoforte" en castellano, se conservaron durante tanto tiempo porque resaltaban la diferencia decisiva entre el piano y el clave. Cuando, trabajando en Florencia en 1697, Bartolomeo Cristofori consiguió pergeñar por fin un mecanismo que ya no pulsaba cuerdas del clave con un plectro sino que las percutía con pequeños macillos, imprimió por decirlo así, una nueva dimensión al instrumento: la dinámica variable. En el clave no puede producirse una diferencia apreciable si uno hunde la tecla suavemente o con fuerza; por otra parte, en los nuevos "Cimbali con piano e forte", resultaba posible influir en el volumen del sonido por medio de una variación de la pulsación. Con este fin, Cristofori había desarrollado una un mecanismo con muchas piezas y muy elaborado que era ya sorprendentemente similar al moderno mecanismo de un piano, lo que, por supuesto, impidió que su idea lograra imponerse por aquel entonces.

Great PianistsEn cualquier caso, la historia del piano comienza en Italia, y vuelve a terminar de nuevo allí con la muerte de Cristofori en 1731. Una de las muchas bendiciones que nos ha traído la imprenta es que la historia vuelve a retomarse otra vez al norte de los Alpes. Ya en 1725, el organero Gottfried Silbermann de Sajonia pudo empezar a diseñar fortepianos propios siguiendo la "descripción de un clave recién inventado, en el que puede disponerse de piano y forte", publicado en Critica Musical II de Mattheson. Hasta 1732 no conseguiría completar su primer instrumento. Aunque el Rey de Sajonia expresó su gran entusiasmo por el primer "Piano Fort" de Silbermann, el instrumento fue recibido con reservas por el rey del teclado Johann Sebastian Bach. Quedó impresionado, a buen seguro, por su nuevo sonido, pero se quejó de que "sonaba demasiado débilmente en la zona aguda y en el conjunto era difícil de tocar". Lo cierto es que su complicado mecanismo doble le daba naturalmente al fortepiano una pulsación más pesada que la del clave.

Silbermann concentró por tanto todas sus energías en mejorar el mecanismo y más tarde se ganó no sólo la "aprobación plena" de Bach, sino que pudo jactarse de haber construido el instrumento en el que el anciano Bach había asombrado a toda la corte de Federico el Grande con sus proezas como improvisador en 1747. Basado en un tema propuesto por el rey, el Ricercare á 3 que Bach improvisó entonces y envió más tarde a Potsdam como parte de la Ofrenda Musical puede considerarse como una de las primerísimas "piezas para piano" (mientras que el Clave bien temperado, que fue en su día la colección para teclado probablemente más famosa de Bach, fue escrita realmente para clave o clavicordio).

Philips Classics - PolyGram
el otro lado de la moneda