Fratta

En alguna ocasión, por 1990, Fratta me invitó a tocar con él en uno de esos conciertos que daba como Romántico Desliz en el LUCC. Recuerdo que no era difícil ver grafitis anunciando sus conciertos por las bardas del sur de la ciudad. Eran conciertos muy bien producidos, con escenografía diseñada por él mismo. En el concierto que participé, un gigantesco tallo de rosa atravesaba el escenario y la computadora que disparaba las secuencias, estaba dentro de un refrigerador. Tocamos músicos de diferentes procedencias. Estaba El Mucu, guitarra de Neón y futuro ejecutivo disqueril, El Manco, quién después se volviera el bajo de Guillotina y Carlos Walraven, Batería de Consumatum Est y actual ingeniero de audio de Jaguares.
Pero no fue hasta que Fratta sacó su primer disco en 1994, Romántico Desliz, cuando empecé a tocar con él en forma consistente. En ese entonces era el ingeniero de audio de Botellita y me invitó cuando comenzó la promoción de dicho disco. Éramos compañeros de disquera también.
Por el grupo de Fratta han pasado un sin fin de músicos, pero habemos algunos, más o menos permanentes como es el caso también de Héctor Page.
Lo que siempre me ha gustado de acompañar a Fratta es que cuando te conectas con su música, es muy disfrutable oírla o tocarla. Y creo que buena parte de mi sonido como percusionista lo he logrado tocando en su proyecto.
Yo comencé a grabar con él a partir del disco Acústico Desliz, del cual se desprendió como sencillo el tema Ponerte a Girar. Actualmente, es un disco muy difícil de conseguir y se ha vuelto un disco de culto entre sus seguidores.
Para entonces, tocaba con nosotros Julieta Venegas y por su cuenta nos invitó a tocar con ella en La Milagrosa. Así que ya éramos compañeros en dos grupos y tocamos con ella hasta que grabó su primer disco. Después de un tiempo, la relación de Fratta con BMG se deterioró y tras pelearse con el director de Culebra, Iván Morales, lo congelaron de la forma más gandalla, lo que hizo que no se grabara nada por un buen tiempo. Sin embargo, la gente lo ubicaba perfectamente bien por sus videos, en especial el de Angelitos Negros, que marcó una diferencia en los videos nacionales de aquel tiempo.
Con él, he tocado en diferentes partes de la republica y el extranjero y he visto como ha creado un público fiel y aferrado. Las fechas en El Hábito se fueron convirtiendo en algo común volviéndose en nuestra casa, nuestro foro natural.
A partir de ahí, los coqueteos de Fratta con la actuación se dieron al ser invitado por Jesusa Rodríguez a varios montajes, primero como técnico y después como actor.
Después de una larga espera y una vez liberado de la disquera trasnacional, grabó el EP La Espuma de los Días. Era un disco con algunas cosas que habíamos hecho antes, como Morir Igual (grabada originalmente para un disco para concientizar en la lucha contra el SIDA), y algunas otras grabaciones raras de Fratta, como la que hizo de La Espuma de los Días en un piano de una capilla en Italia, en uno de los viajes que hiciera con Jesusa. Había demos, remixes y era un anticipo de lo que después fue el disco Realidad. Este disco ya lo hizo en mancuerna con Gerry Rosado de Discos Intolerancia. Por mi cuenta, también aporte mi granito de arena a dicha producción, que mostraba que desde la independencia, se podían hacer cosas con gran calidad.
Por otra parte, como yo ya había comenzado mi proyecto solista, le pedí a Fratta que me acompañara en el bajo de Los Cuates de la Chamba y es hasta hoy, que yo soy su conguero y él mi bajista. Es una simbiosis extraña, ya que nuestras músicas son muy diferentes. Creo que lo que nos pasa, es que cuando nos acompañamos, nos desprendemos del peso de llevar un proyecto y nos dedicamos a ser instrumentistas y a concentrarnos en disfrutar la ejecución musical. Coincidimos, eso si, en permitirnos conocer diferentes visiones de la música.
Vino la grabación del disco Motel, que tardo en hacerse ya que Fratta pasó por momentos difíciles en su vida personal que lo llevaron a refugiarse en la actuación y alejarse un poco de la música.
Coincidió en que yo también dejé de tocar temporalmente para arrancar Discos Antídoto. Después de prácticamente año y medio, pudo salir este material en la disquera que creé con Toño Sánchez y que en lo personal, me parece el disco más evolucionado de su carrera.
Para el 2003, la partida de Héctor Page a Los Angeles, el miembro más permanente y después de tantos años acompañándonos, se hace notar en una banda siempre cambiante y en la cual la metamorfosis sería un buen adjetivo para describirla.
Fratta, a base de mucho trabajo y constancia, ha logrado un lugar especial en la música de nuestro país, mismo que se pudo constatar en nuestra participación en el Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México del 2003, en donde un Zócalo capitalino coreo sus canciones.
En su agrupación he hecho buenas amistades, como los ya mencionados Page o Julieta. Pero también pienso en Andrés Loewe, Julio Díaz, Pablo Valero, Aarón Hernández, Taniel Morales, Mary Urtuzuastegui, Ely Guerra y una larga lista de músicos que se han montado a este barco, su barco.
El amigo que más tiempo he tenido en este medio, con el que he vivido muchas emociones sobre el escenario y con quien he viajado a muchos lugares, ha sido sin duda Fratta. Y lo que nos falta.

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